Glioma de bajo grado o Astrocitoma de bajo grado
Son tumores infrecuentes, de crecimiento lento, y que afectan por lo general a pacientes jóvenes.
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Los tumores que se originan en las células gliales del cerebro se denominan “gliomas”. Se clasifican por grado, en función de su agresividad (grado I-II-III-IV). El astrocitoma pilocítico entra dentro de la categoría de los gliomas de bajo grado, siendo una de sus variantes histopatológicas. Son tumores de crecimiento lento, generalmente están bien delimitados y con frecuencia presentan un componente quístico. Tienen buen pronóstico con una supervivencia del 94% a los 10 años.
El Astrocitoma Pilocítico es un tumor de la edad pediátrica. Asienta fundamentalmente en la región del cerebelo, el troncoencéfalo, hipotálamo, vecindades del 3º y 4º ventrículo y nervios ópticos.
No se conocen causas demostradas que expliquen el desarrollo de los Astrocitomas Pilocíticos.
Debido a la predilección que tienen estos tumores para asentarse en las vecindades de los ventrículos, un síntoma habitual es la hidrocefalia (exceso de líquido cefalorraquídeo en los ventrículos), que provoca aumento de la presión intracraneal, cefalea, somnolencia y disminución del nivel de conciencia. También podemos encontrar síntomas por afectación del cerebelo, como alteración del equilibrio y la coordinación, náuseas y vómitos.
El diagnóstico del Astrocitoma Pilocítico se establece gracias a la valoración clínica de un Neurocirujano y a la combinación de diferentes pruebas de imagen(fundamentalmente Resonancia Magnética).
La confirmación del diagnóstico se establecerá gracias a una biopsia tumoral.
Tras una valoración clínica por parte del Neurocirujano, las pruebas de neuroimagen permitirán conocer la extensión del tumor, tamaño y zonas afectadas. De este modo se establecerá una estrategia terapéutica individualizada.
En algunos casos el seguimiento clínico y radiológico por parte del Neurocirujano puede ser razonable.
No obstante, la cirugía es el tratamiento de primera línea para estos tumores, pudiendo ser curativa cuando se puede alcanzar una resección completa de la lesión. Además, los objetivos de la cirugía son varios: confirmación histológica del diagnóstico, mejoría neurológica del paciente, citorreducción del tumor para disminuir el riesgo de un crecimiento.
La radioterapia como tratamiento complementario a la cirugía se reserva para pacientes de mayor edad o cuando no se ha logrado una resección tumoral completa.
En los últimos años hemos asistido a un notable progreso en cuanto al manejo de los tumores cerebrales. Las mejoras en las técnicas microquirúrgicas y en el soporte tecnológico intraoperatorio (microscopio quirúrgico, neuronavegación, monitorización neurofisiológica) permiten llevar a cabo cirugías de mayor complejidad con mayor seguridad, optimizando el pronóstico de nuestros pacientes.
Son tumores infrecuentes, de crecimiento lento, y que afectan por lo general a pacientes jóvenes.
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