Tumores Hipofisarios / Adenoma de hipófisis

Un tumor cerebral que en la mayoría de casos tiene un pronóstico excelente.

Contenido

Descripción

Este grupo de tumores se forman en la hipófisis, una glándula con funciones endocrinas situada en el centro del cerebro, exactamente detrás de los ojos y encima de la parte posterior de la nariz. Esta glándula produce hormonas que participan en muchas funciones del organismo.

Entre las hormonas que produce la hipófisis se incluyen las siguientes: Prolactina (hormona para la lactancia), Hormona adrenocorticotrópica (estimula a las glándulas suprarrenales para que produzcan cortisol), Hormona del crecimiento (controla el crecimiento del cuerpo entre otras funciones), Hormona estimulante de la tiroides (estimula a la glándula tiroides para que elabore hormonas tiroideas), Hormona luteinizante y hormona foliculoestimulante  (hormonas que controlan el ciclo menstrual en las mujeres y la elaboración de espermatozoides en los hombres).

Los tumores hipofisarios pueden ser funcionantes o no funcionantes, en función de si producen, o no, exceso de hormonas (de este modo, los tumores de hipófisis funcionantes producen un exceso de una o más hormonas). La cantidad adicional de hormonas que producen los tumores hipofisarios condiciona un desequilibrio hormonal y metabólico que es responsable de muchos de los síntomas de nuestros pacientes.

Distinguimos tres grupos de tumores hipofisarios: Adenomas benignos (son los más frecuente y crecen muy lentamente), Adenomas hipofisarios invasivos (tumores benignos pero que pueden comportarse de forma más agresiva invadiendo estructuras vecinas), Carcinomas hipofisarios (son muy infrecuentes pero son malignos)

Causas

Se desconocen las causas de los tumores hipofisarios. Algunos son parte de un trastorno hereditario llamado neoplasia endocrina múltiple I.

Síntomas

La cantidad adicional de hormonas que producen algunos de los tumores hipofisarios condiciona un desequilibrio hormonal y metabólico que es responsable de muchos de los síntomas en nuestros pacientes. Como resultado de esto, podemos encontrar síntomas como el hipertiroidismo ( por exceso de hormona tiroidea), un síndrome de Cushing (aumento del cortisol), Gigantismo o acromegalia (exceso de hormona de crecimiento), galactorrea (salida de leche por el pezón por estímulo de la prolactina) , periodos menstruales ausentes o irregulares en mujeres, o disfunción sexual en los hombres.

En algunos casos, el crecimiento tumoral puede destruir a la glándula hipofisaria condicionando una pérdida de la producción hormonal normal, generando lo que se conoce como hipopituitarismo.

También es habitual que se puedan establecer problemas neuro-oftalmológicos (pérdida de visión o de la movilidad de los ojos) por la estrecha relación anatómica de la hipófisis con el aparato óptico.

Además podremos encontrar sintomatología común a otros tumores cerebrales, como el dolor de cabeza, epilepsia, pérdida de concentración, alteración de la memoria, cambios en el comportamiento o las emociones…

Dignóstico

Resulta fundamental realizar un examen clínico a nuestros pacientes, desde el punto de vista neurológico, neuro-oftalmológico y endocrinológico. Se detectará cualquier problema de visión doble o del campo visual a través de la exploración física o la realización de una campimetría oftamológica. La función endocrina deberá estudiarse a partir de parámetros analíticos que solicitará el Endocrinólogo.

El diagnóstico por imagen incluye la combinación de diferentes pruebas (fundamentalmente TAC y Resonancia Magnética).

La confirmación diagnóstica y del subtipo tumoral se establecerá gracias a una biopsia tumoral.

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Tratamiento

Los pacientes afectos de un tumor hipofisario deben ser atendidos por un equipo multidisciplinar, fundamentalmente Neurocirujanos y Endocrinólogos.

Una vez establecida la función endocrinológica de cada paciente se decidirá si es preciso medicar con terapia hormonal sustitutiva, en caso de existir algún tipo de carencia o déficit hormonal.

Si existe una repercusión neuro-oftalmológica segundaria al tumor, es necesaria la cirugía para su extirpación. Actualmente y para la mayoría de los casos, los tumores hipofisarios se pueden extirpar quirúrgicamente a través de la nariz y los senos paranasales, utilizando un endoscopio quirúrgico (Cirugía Transnasal Transesfenoidal Endoscópica). Si el tumor no se puede extirpar de esta manera, es preciso llevar a cabo una cirugía transcraneal.

La radioterapia aparece como un tratamiento complementario o adyuvante a la cirugía, para aquellos casos en los que no se ha logrado una extirpación completa o para los casos de recurrencia. También es una alternativa para reducir el tamaño del tumor en personas que no pueden someterse a una cirugía.

Para un grupo muy reducido de pacientes en los que se diagnostica un Adenoma Funcionante secretor de Prolactina, se puede evitar la cirugía y utilizar medicamentos (Cabergolina) para reducir el tamaño tumoral.

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